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HISTORIA
D
esde las últimas décadas del siglo XIX, empezaron a llegar a la ciudad de Guadalajara distintas modas, nuevas ideas y costumbres del extranjero, que sirvieron de inspiración para la élite tapatía.

La Calidad humana que existe en el Country Club nos ha llevado a ser uno de los clubes más prestigiados de México.
Juan Carlos Ramírez Urrea - Presidente
Entre las nuevas influencias que asomaron, estuvo la formación de clubes sociales, donde el cuerpo diplomático y la élite local confluían en actos de carácter social.



En este marco, el 18 de septiembre de 1909 se fundó uno de los clubes con mayor tradición y arraigo entre la alta sociedad tapatía: el Guadalajara Country Club.

En él se reunían los miembros más prominentes de la sociedad, el cuerpo diplomático acreditado de Guadalajara y los ciudadanos de las diferentes colonias extranjeras que radicaban en Jalisco; como la francesa, la inglesa, la alemana y la norteamericana.

Con el paso del tiempo, el club fue impulsando distintos deportes, entre ellos el tenis, béisbol, polo, boliche, básquetbol, gimnasia, frontón asesta y el frontenis.

En sus inicios, el campo de golf se encontraba en lo que hoy es la entrada del fraccionamiento Jardines del Bosque y en la zona de los arcos de avenida Vallarta. Era un terreno muy básico, sin pasto ni árboles.

Sus tees de salida eran pequeños levantamientos de piso de cemento. El caddy tomaba de unas pequeñas cajas situadas al lado, un poco de tierra y agua, formando un montoncito de lodo que sirviera como tee.

Por otra parte, los fairways y los greenes eran de arena, de tal manera que al pisarla se volvía muy irregular. Por esto los jugadores utilizaban una especie de regla te, con la que se aplanaba la zona desde la que tiraban. Los obstáculos del campo eran simples taludes hechos artificialmente de adobe recubierto de pasto para brincar la bola.

Fue en los años treinta que un grupo capitaneado por Raúl Urrea, e integrado por Javier Verea, Enrique Aldrete, el doctor Ignacio Chávez, el doctor Jorge Romo, Luis Hoff y un grupo de golfistas que jugaron en Estados Unidos, se unieron para hacer un campo de golf; sin embargo no contaban con el dinero o las tierras suficientes.



Así fue que el General Andrés Figueroa, jefe de la XV Zona Militar, les ofreció los terrenos del antiguo campo aéreo, situados cerca de lo que ahora es La Nogalera. Ahí pudieron jugar con greenes de semilla de algodón, pero de una manera totalmente rústica, sin fairways ni pasto cultivado.

Un tiempo después, los golfistas consiguieron que los hermanos Alfonso y Nacho Castellanos, propietarios de El Deán, les permitieran convertir su antiguo rancho en un campo de golf más o menos formal de seis hoyos. Así permaneció hasta la inauguración del actual Country Club en 1942.

En sus primeros años, el golf en Guadalajara no era muy usual. Sin embargo, fue ganando aficionados con el paso del tiempo.

En 1912 se llevó a cabo el primer torneo de golf de la ciudad. Este torneo inicial del club es considerado el punto de partida para la afición golfística local. Fue el señor Slattery quien donó la copa del torneo, conocida por sus asas como el trofeo de las uvas; una copa extraordinaria, rara y de un alto valor artístico, obra de la orfebrería francesa.

Hoy tras años de historia y con sus cuidadas instalaciones, el Guadalajara Country Club y su bello campo de golf, está catalogado como uno de los dos mejores clubes de la República Mexicana; siendo el punto de encuentro de la élite jalisciense.